Alimentación y salud

La salud del ser humano está condicionada a múltiples factores, entre ellos la alimentación.
La alimentación debe ser sana y equilibrada, es decir debe favorecer la armonía del organismo y proporcionar la energía necesaria para sobrellevar la actividad diaria. La importancia de llevar una dieta sana y equilibrada se justifica par tener salud y para prevenir enfermedades. 
Para que una alimentación sea equilibrada ha de cumplir una serie de requisitos, entre ellos el proporcionar todas las sustancias necesarias para el organismo, respetando criterios de cantidad y calidad. Teniendo siempre en consideración que la cantidad de sustancias nutritivas que se deben ingerir vendrá determinada en función del peso de la persona, su edad y su actividad.
Existen tres normas fundamentales para elaborar una dieta sana y equilibrada:
1.Tener en cuenta el valor nutritivo de los alimentos.
2.Tener en cuenta las necesidades energéticas del organismo que deben cubrir los nutrientes, es decir, la dieta debe aportar la energía suficiente para cubrir las necesidades del organismo.
3.Elaborar una distribución adecuada de los alimentos.
No existe ningún alimento completo al cien por cien, es decir, ningún alimento aporta todos los nutrientes necesarios para el organismo, (a excepción de la leche en los primeros meses de vida); por esta razón las dietas deben ser variadas, complementando alimentos en función del aporte de nutrientes de cada uno.
A modo de conclusión señalaremos que las dietas siempre deben adecuarse a las características individuales de cada persona.

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